Saborea el odio que te flagela el estómago,
convive, no luches con él.
Si intentas eliminarlo, serás eliminado.
Su atracción corroerá cuanto le permitas
si lo amas, neutralizarás toda amargura
y las sonrisas sólo saldrán cuando haya ganas.
Deja los engaños:
no hay placer en el mundo.
Serás violentado por buscar migajas
aún poseyendo los campos de trigo
en la nostalgia de tu ser.
Agoniza con el rutinario germen
estafador de mentes
[Colaborador con la locura]
Y arrija tu cara
para el último suspiro
sin vahos de desconfianza.
-John G.P

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