lunes, 14 de enero de 2019

Ante Nuestro Amor, La Unidad Cae Inadvertida, Asesinada...

«10. ¡No cometamos una cobardía con nuestras acciones!, ¡no las dejemos en la estacada después de hechas! —El remordimiento de conciencia es indecoroso» (Crepúsculo de los ídolos o Cómo se filosofa con el martillo, 1887)
«El remordimiento de conciencia es, lo mismo que el mordisco del perro a una piedra, una estupidez» (Humano, demasiado humano. Tomo II. "El caminante y su sombra", Aforismo 38, 1880)

Es suficiente con saber
que los instintos,
malentendidos e
interpretados
como demonios,
en su incesante
lucha no se sacian
con causar estragos;
también se roban
la felicidad cuando,
para calmarlos,
tienes que aventarte
desde el cohete
de la sinceridad,
aun cuando se mueve
tan rápido
como para destrozar
lo poco que amas.

Nada hará que vuelva
el resplandor del cielo
envidiándome los ojos
cuando la veía cantar.

Se pierde la noción
del tiempo cuando
dejas que una guitarra
te despedace la mente.

Esta tranquilidad
tan solitaria
que no me deja
dormir sin antes
haber repasado
algunos detalles
de nuestra historia.

¡Destrozamos todo
si es que acaso
un todo existía!

Pero cumplí,
al menos,
confesando
las acciones
impúdicas
que torturaban
mis días.

Poco o nada
queda ya
de tanta pasión
que nos tatuó
hasta las canas.

Y mejor así,
pues no
sabríamos
comportarnos.

Asimos la plena
felicidad del Ser
en los brazos
del amor, mientras
ardíamos como
si nuestra llama
fuera inextinguible.

Soportar no va
a ser como cargar
con alguna
pesada pena;
aprendimos
cuanto se pudo.

Ahora
Nada
Atestigua

La sagrada
Unión
Colosal que
Incendia el
Arte.