sábado, 9 de julio de 2016

Reflexión solitaria.




Es entonces cuando descubres que la noche te besará con su tristeza y el vago recuerdo del amor te atormentará hasta que llegues al sueño; podrías tomar un café y velar para no atormentarte con las imágenes de días felices, distraer tu mente con el vacío detrás de las pantallas o bien darte unas buenas dosis con las amargas letras de los Malditos, pero no te desharás del dolor que te carcome los huesos, peor que el frío cuando decide enterrarse en ellos.

En medio de la oscuridad oirás voces que jurarán torturar aquello a lo que te has resistido. Una serenata de llantos romperá la calma que brinda aquella amiga de doble filo que acompaña a los seres desde que nacen hasta su turno para morir...

Entonces harás danzas con el aire y pensarás inyectarte lo primero que pueda darte un alivio. ¿Qué más da si se te come la piel o te da el descanso eterno? Juras que no te importa porque perdiste el sentido de la existencia, cuando hasta los brazos casi te arrancan por no dejarle partir en medio del último abrazo... Los labios resecos están a punto de caer.
¡En el otro lado se lamentan, gimen! Ni siquiera allá te pueden querer.


~John G.P



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