Atrapados en el círculo vacío al que tomamos por vida, agujereamos, desangramos, partimos y comemos a lo que nos da la garantía de la existencia.
Nuestra miseria intelectual nos embarcó al fin; saltar a la nada sería un cobarde intento por buscar el alivio, quedarse y enfrentar, una estúpida alegoría de la fortaleza que corroe algunos corazones humanos.
¡Bienvenidas las almas que quieren afrontar la pena! Pues antes de su liberación, podrán alimentarse de su propia especie.
-John G.P

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