Arden, en humedad, las visiones,
decorando el borde de las cuencas,
que me contienen embolsado,
con una ligera oscuridad.
Tierra fértil y semirroja, nutrida.
Su ubicación a los costados
la hace de fácil inundar.
El verde invade al café;
en una danza contrapuesta
se sumergen hacia el infinito,
creando dulces seres
cuya infancia es inmortal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario